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Tres nuevos genes asociados al Alzheimer fueron hallados por un conjunto de expertos de diferentes países, que estudiaron el ADN de más de 30 mil personas.
La colaboración de científicos de 11 países, ha permitido el hallazgo de estos genes, que son los primeros que se identifican desde 1993. Con la utilización de métodos modernos de análisis genético, se ha podido dar este avance en el estudio para del Alzheimer.
Hasta el momento, el gen que codifica la apolipoproteína E (APOE) era el único cuya participación estaba confirmada. Ahora se acaban de sumar CLU, CR1 y PICALM. Los dos primeros están implicados en la formación de las placas características del trastorno neurodegenerativo en el cerebro de los individuos afectados, mientras que el tercero juega un papel en las conexiones entre las neuronas.
Del correcto funcionamiento de estos procesos dependen funciones cerebrales tan importantes como la memoria, cuya pérdida sufren los enfermos de Alzheimer.
Estos importantes hallazgos, que aparecen en dos estudios publicados en la edición 'on line' de la revista 'Nature Genetics', tienen como objetivo: "Lograr herramientas similares a las que ya se han conseguido para el cáncer, como los microchips de ADN. Estos dispositivos servirán para analizar muestras de tejido de pacientes, o bien de personas sanas que quieran conocer su riesgo, con el fin de saber si son portadores de las variantes genéticas relacionadas con el Alzheimer y, en función del resultado, adoptar medidas terapéuticas o preventivas”, según sus autores.
Como ya lo manifestáramos anteriormente, cualquier avance en el mundo de la medicina, es una esperanza para el futuro.


Un estudio, realizado por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, y promovido por la Unidad de Neurofarmacología del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de ese centro, ha revelado la conexión específica entre el consumo de cannabis y la pérdida de memoria.
"Aunque el efecto amnésico y los déficit de memoria que produce la marihuana no eran ningún secreto, no se conocían los mecanismos moleculares implicados, y es sobre lo que este estudio arroja ahora luz", ha explicado Andrés Ozaita, profesor agregado de Farmacología de la UPF y uno de los directores de la investigación.
El trabajo, desarrollado en ratones, modificados genéticamente, demuestra que en los efectos amnésicos que produce la marihuana interviene una vía de señalización intracelular llamada mTOR, que actúa en la zona del Hipocampo en el cerebro, región asociada al control de las respuestas cognitivas.
Los trabajos realizados con los animales en laboratorio ponen de manifiesto que el déficit cognitivo producido por la administración de D9-Tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo de la marihuana, está mediado por los receptores cannabinoides CB1.
La investigación también demuestra que los mencionados efectos amnésicos conllevan a una síntesis de nuevas proteínas en el hipocampo, la cual es necesaria para crear la memoria que dura más de 24 horas.
"Se ha utilizado una metodología para medir la memoria a largo plazo, ver si el ratón recuerda o no lo que le había pasado 24 horas antes y comprobar los efectos del Tetrahidrocannabinol sobre los mismos", señaló Ozaita.
Si se bloquean las vías de señalización que el cannabinoide pone en marcha se evitarían también sus efectos sobre la memoria. Con estos hallazgos, los investigadores se muestran confiados que éstos servirán para el desarrollo de estrategias contra la pérdida de memoria a consecuencia del consumo de cannabis.
El cannabis se administra como tratamiento en determinadas patologías como el cáncer, el sida, las migrañas crónicas o el glaucoma.


Según un nuevo estudio, los jóvenes con estrabismo durante la infancia tienen un riesgo casi tres veces mayor de sufrir depresión, déficit de atención, ansiedad y fobias en el futuro. El tipo estrabismo que causaría estos desórdenes emocionales es el llamado exotropia intermitente, que se da cuando se enfoca la mirada a un objeto cercano y el ojo se desvía hacia el centro.
Un equipo de científicos del departamento de Oftalmología de la Clínica Mayo (Rochester, Minnesota, Estados Unidos) ha realizado un seguimiento durante 20 años de los casos de 183 pequeños con exotropia intermitente y otros tantos sin esta patología, con el objetivo de evaluar la prevalencia y las diferencias sexuales de las enfermedades psiquiátricas entre los jóvenes con esta patología.
Los resultados arrojaron que, el 30% de los miembros del grupo control desarrollaron un desorden mental, mientras que entre los pacientes con estrabismo, el porcentaje aumentaba hasta el 53%. Es decir, "los niños con exotropia intermitente tenían un riesgo 2,7 veces mayor que aquellos pequeños sin la afección visual", tal y como versa el estudio publicado en ‘Archives of Opthalmology’.
Además, el estudio refleja que la afección se presenta en mayor porcentaje en el sexo masculino que en el femenino. De los 183 individuos con estrabismo, 118 eran mujeres y 65 hombres, del 53% de los afectados por alteraciones mentales, la mayoría fueron varones (63%). También en el grupo de control, el porcentaje de enfermedades mentales fue significativamente mayor en los varones que en el sexo contrario.
Tras analizar el tipo de desórdenes mentales más frecuentes, las conclusiones fueron que los hombres con exotropia intermitente tenían más riesgo de padecer depresión y problemas de adaptación que sus compañeros del grupo control. En cuanto al sexo femenino, aquellas con estrabismo sufrían más problemas de ansiedad, déficit de atención, hiperactividad o fobias.



Se ha demostrado que algunos alimentos estimulan la producción de sustancias cerebrales que tienen una enorme influencia en el humor, el desempeño físico y mental, e incluso en el comportamiento de las personas. Está comprobado el vínculo que existe entre el consumo de determinados alimentos y el estado anímico. Algunos alimentos pueden provocar reacciones en la química cerebral originando cambios benéficos en el humor del ser humano.
La gran mayoría de los panes integrales contienen aminoácidos, entre ellos uno llamado triptófano, es un importante precursor de la serotonina (neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo que mejora la depresión leve y el insomnio).
Espinaca y legumbres, la cuales por su contenido de folatos (precursores de la adenosilmetionina), pueden ayudarte con la depresión.
El agua, está demostrado que se puede padecer de agotamiento y depresión leve simplemente por no tomar suficiente agua, la deshidratación pasa inadvertida y se cree que es cansancio lo que en realidad se debe a la falta de líquidos.
Carbohidratos, algunos experimentos revelan que alimentos como el arroz, las papas y el pan causan calma y sedación porque elevan la concentración de serotonina.
El pavo, carne de bajo contenido calórico, es rica en tirosina, aminoácido que eleva la producción de dopamina y noradrenalina en el cerebro, lo que causa un efecto vigorizante e incrementa la resistencia del organismo al estrés. Basta con una porción de 300gramos de pechuga.
Frutos secos con su alto porcentaje de magnesio, ayuda a reducir los dolores de cabeza y a controlar el estrés. Naranja y mandarina, con una dosis diaria de 150 miligramos de Vitamina C bastará para disminuir el nerviosismo y el mal humor.
Nueces, contienen una gran cantidad de selenio, mineral que según los investigadores aumenta la energía y disminuye la ansiedad.
La leche y sus derivados son ricos en triptófano, que regula el estado de ánimo a través del incremento de la serotonina. Se aconseja el consumo de 3 porciones diarias.
La fresa, además de su alto valor nutricional y energético, eleva las defensas del organismo, mejora el ánimo y según los investigadores produce tranquilidad y alivio durante la menstruación.
Chocolate, con su aporte de triptófano y productor de feniletilamina, es un excelente antidepresivo que normaliza el humor. Además también es un efectivo antiestrés.



Según datos preliminares de un estudio, la insulina, además de ser la principal herramienta para combatir la diabetes, también podría ser una importante aliada en la lucha contra el Alzheimer.
Este trabajo, cuyas conclusiones se publican en el último número de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', muestra que, al menos 'in vitro', la hormona es capaz de proteger a las neuronas del deterioro que provoca la enfermedad degenerativa. En las personas que sufren Alzheimer se produce la acumulación de unas proteínas, denominadas ligandos beta-amiloides solubles (ADDLs), en las neuronas y que son consideradas la principal causa de la pérdida precoz de memoria y de la degeneración que se produce en el paciente.
"Cuando estas proteínas entran en contacto con las neuronas provocan graves daños. Este deterioro afecta al funcionamiento de estructuras neuronales cruciales para el funcionamiento del cerebro, como la sinapsis (comunicación entre neuronas), lo que provoca las pérdidas de memoria", explica a Fernanda G. de Felice, una de las autoras de este trabajo.
Fernanda G. de Felice, profesora de bioquímica de la Universidad de Río de Janeiro, Brasil, junto a un equipo de investigadores estadounidenses y brasileños, partió de la hipótesis de que existen mecanismos celulares capaces de proteger a las neuronas de la toxicidad producida por la acumulación de las ADDLs y que uno de ellos podría ser la acción de la insulina.
Para verificar su teoría, tomaron varias neuronas del hipocampo –una zona del cerebro donde se 'almacena' la memoria- y, en el laboratorio, reprodujeron la 'amenaza' de la enfermedad para, después, tratar las células con insulina y rosiglitazona, un fármaco antidiabético que actúa reduciendo los niveles de azúcar en sangre. Tras los análisis, los estudiosos comprobaron que la insulina era capaz de frenar el daño en las neuronas expuestas a las proteínas tóxicas. "La hormona bloqueaba el ataque a las células nerviosas, por lo que era capaz de prevenir los efectos dañinos esperados", comenta De Felice. Según sus datos, este efecto positivo se veía aumentado por la acción de la rosiglitazona. "Con este fármaco se necesitaban dosis más bajas de insulina para proteger a las neuronas del efecto tóxico", añade.
Además, en un trabajo anterior, este equipo ya puso de manifiesto que podría existir una relación muy estrecha entre el Alzheimer y la insulina. Según sus datos, al 'atacar' a las neuronas, la enfermedad elimina los receptores de insulina de la superficie de las células nerviosas, haciendo que se vuelvan resistentes a esta hormona y pierdan muchas de sus propiedades. "Nuestros resultados indican que el Alzheimer, por tanto, puede considerarse de hecho un 'tipo 3 de diabetes' que sólo afecta al cerebro", remarca De Felice.
Para este equipo de investigadores, los resultados de ambas investigaciones son de gran importancia, ya que abren la puerta a nuevas dianas terapéuticas contra la enfermedad. Los investigadores puntualizan que pronto probarán su hipótesis en modelos animales.


El infarto cerebral o ictus se produce cuando una arteria del cerebro se obstruye o se rompe y deja de suministrar riego sanguíneo a las células del cerebro. Éstas dejan de recibir oxígeno y acaban muriendo.
Es muy importante detectar con anticipación los síntomas del infarto cerebral para poner remedio antes de sufrir uno. El adormecimiento en diferentes partes de la cara como los labios, los ojos (que en algunos casos se quedan torcidos) o en las extremidades puede ser un síntoma.
El dolor de cabeza, los mareos o la pérdida de conciencia pueden ser síntomas, al igual que tener problemas para ver o mantener una conversación. Es importante realizar análisis de sangre periódicamente sobre todo si tenemos antecedentes familiares, o si tenemos una edad crítica para sufrir infarto cerebral que se sitúa entorno a los 50 años. En el caso de las mujeres el riesgo aumenta con la menopausia. Un test de colesterol y los triglicéridos en sangre, te ayuda a conocer si eres propenso a sufrir este tipo de shock.
Por otro lado, es importante controlar la presión arterial, pues una tensión alta es un síntoma de una mala circulación sanguínea que puede desembocar en un infarto cerebral. Mantener una alimentación adecuada es fundamental. Debe ser equilibrada, baja en sal y sobre todo debemos evitar las grasas saturadas que son las principales causantes del colesterol y los triglicéridos.


Si tienes una niña en casa y no sueles comer con ella, debes prestar mucha atención a esta noticia. Investigadores de la universidad de Minnessota concluyeron que tomar los alimentos en familia puede reducir la probabilidad de que una niña adolescente recurra a las drogas o el alcohol.
"Uno de los hallazgos clave que tenemos aquí es para las niñas", dijo Maria Eisenberg, profesora asistente de pediatría en la Facultad de medicina de la Universidad de Minnesota y autora del estudio. "Encontramos que las niñas que comían en familia regularmente tenían la mitad de probabilidades de iniciar uso de cigarrillos, alcohol o marihuana en el periodo de cinco años".
Los investigadores estudiaron a 806 adolescentes (55% de niñas y 45% niños) desde 1998, cuando los menores tenían trece años. Hicieron un seguimiento de los sujetos cinco años más tarde y establecieron que, las niñas que regularmente habían compartido los alimentos con su familia, a los 18 años tenían un riesgo mucho menor de abuso de sustancias prohibidas.
Via : HealthDay

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