El infarto cerebral o ictus se produce cuando una arteria del cerebro se obstruye o se rompe y deja de suministrar riego sanguÃneo a las células del cerebro. Éstas dejan de recibir oxÃgeno y acaban muriendo.
Es muy importante detectar con anticipación los sÃntomas del infarto cerebral para poner remedio antes de sufrir uno. El adormecimiento en diferentes partes de la cara como los labios, los ojos (que en algunos casos se quedan torcidos) o en las extremidades puede ser un sÃntoma.
El dolor de cabeza, los mareos o la pérdida de conciencia pueden ser sÃntomas, al igual que tener problemas para ver o mantener una conversación. Es importante realizar análisis de sangre periódicamente sobre todo si tenemos antecedentes familiares, o si tenemos una edad crÃtica para sufrir infarto cerebral que se sitúa entorno a los 50 años. En el caso de las mujeres el riesgo aumenta con la menopausia. Un test de colesterol y los triglicéridos en sangre, te ayuda a conocer si eres propenso a sufrir este tipo de shock.
Por otro lado, es importante controlar la presión arterial, pues una tensión alta es un sÃntoma de una mala circulación sanguÃnea que puede desembocar en un infarto cerebral. Mantener una alimentación adecuada es fundamental. Debe ser equilibrada, baja en sal y sobre todo debemos evitar las grasas saturadas que son las principales causantes del colesterol y los triglicéridos.
Si tienes una niña en casa y no sueles comer con ella, debes prestar mucha atención a esta noticia. Investigadores de la universidad de Minnessota concluyeron que tomar los alimentos en familia puede reducir la probabilidad de que una niña adolescente recurra a las drogas o el alcohol.
"Uno de los hallazgos clave que tenemos aquà es para las niñas", dijo Maria Eisenberg, profesora asistente de pediatrÃa en la Facultad de medicina de la Universidad de Minnesota y autora del estudio. "Encontramos que las niñas que comÃan en familia regularmente tenÃan la mitad de probabilidades de iniciar uso de cigarrillos, alcohol o marihuana en el periodo de cinco años".
Los investigadores estudiaron a 806 adolescentes (55% de niñas y 45% niños) desde 1998, cuando los menores tenÃan trece años. Hicieron un seguimiento de los sujetos cinco años más tarde y establecieron que, las niñas que regularmente habÃan compartido los alimentos con su familia, a los 18 años tenÃan un riesgo mucho menor de abuso de sustancias prohibidas.
Via : HealthDay