La uva, un combatiente antimicrobiano

Los polifenoles (grupo de sustancias quÃmicas encontradas en plantas: taninos hidrolizables, que son ésteres de ácido gálico de glucosa y otros azúcares; y fenilpropanoides como la lignina, flavonoides y taninos condensados), presentes en la uva y el vino pueden servir para desarrollar antimicrobios naturales contra la principal bacteria asociada a infecciones del intestino en todo el mundo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las bacterias del género "Campylobacter" constituyen la mayor causa de enfermedades diarreicas en el hombre y suelen ser la principal causa de gastroenteritis bacterianas con sÃntomas como diarreas, fiebre o cólicos.
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas, ha hallado que el aprovechamiento de los productos residuales que genera la fabricación del vino puede constituir una alternativa económica y ecológica para controlar esa bacteria, presente en alimentos como el pollo.
Adolfo MartÃnez-RodrÃguez, Alfonso Carrascosa y Mónica Gañán, investigadores del Instituto de Fermentaciones Industriales, en Madrid, han desarrollado este trabajo, cuyos resultados han permitido al Consejo solicitar una patente.
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Un económico remedio para combatir el riesgo de parálisis cerebral infantil

Según un reciente estudio, administrar magnesio a las mujeres que están en riesgo de dar a luz antes de tiempo reduce a la mitad los casos de parálisis cerebral infantil:
"La asociación entre sulfato de magnesio y una incidencia más baja de parálisis cerebral (PC) es plausible desde el punto de vista biológico porque este mineral estabiliza los vasos sanguÃneos, protege del daño producido por la falta de oxÃgeno y del daño por inflamación, y todas estas situaciones suponen una amenaza para el cerebro de los fetos", ha explicado Dwight Rouse, obstetra de la Universidad de Alabama en Birmingham, Estados Unidos, y uno de los autores del estudio.
Aunque las causas de este trastorno no se conocen con exactitud, se sabe que nacer antes de tiempo es un factor de riesgo y su magnitud es directamente proporcional al grado de prematuridad. Además, varios trabajos han vinculado el tratamiento con sulfato de magnesio con una disminución de este riesgo en embarazos con posibilidades de parto a pretérmino.
Entre diciembre de 1997 y marzo de 2004, se seleccionaron 2.214 mujeres que tenÃan posibilidades de dar a luz de forma prematura (antes de la semana 37 de gestación) debido a la rotura de las membranas, por trabajo de parto avanzado o por la presencia de sufrimiento fetal. De forma aleatoria, se asignó a las parturientas a un grupo que recibirÃa terapia intravenosa con magnesio o uno al que se le administrarÃa un placebo.
A pesar de que no se detectó ningún efecto sobre el objetivo principal del estudio, un compendio de las muertes fetales, infantiles y los casos de parálisis cerebral severa, los investigadores se percataron de que el porcentaje de niños con este trastorno, en cualquiera de sus grados, era muy inferior entre los hijos de las mujeres tratadas con magnesio. Los casos de PC moderada o severa representaban el 1,9% en este grupo, frente al 3,5% en el grupo del placebo.
"Lo que hemos aprendido de este estudio es que existe un remedio barato, cuyo uso está muy extendido, que reduce a la mitad el riesgo de los bebés de nacer con una enfermedad tremendamente incapacitante", señala en un comunicado de prensa John Thorp, profesor de obstetricia y ginecologÃa de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados unidos.
Sin embargo, antes de que miles de mujeres se beneficien de este sencillo tratamiento, es necesario realizar más ensayos clÃnicos como éste, establecer los protocolos terapéuticos, etc, concluyen los investigadores.

Nuestro sentido del gusto nos ayudó siempre a defendernos

Según explica la investigadora estadounidense, Julia Menella, quien ha llevado a cabo un trabajo sobre los mecanismos que influyen en el sentido del gusto: "Lo dulce produce placer porque, en realidad, lo estamos asociando con una disponibilidad rápida de calorÃas, las que proceden de los carbohidratos", mientras que rechazamos de inmediato y de forma innata lo amargo, el sabor que precisamente tienen muchos productos venenosos:
"Tenemos 27 receptores para los sabores amargos, mientras que sólo tres para los dulces. En la prehistoria, esto nos ayudaba a evitar tomar alimentos tóxicos", indica Menella. Este trabajo fue presentado en el Congreso de la Asociación QuÃmica Americana.
A pesar de está reacción natural, Menelle subraya que, con los años, los gustos van cambiando debido a la influencia del aprendizaje y la cultura: "Durante la niñez comenzamos a formar asociaciones con la comida y las medicinas, aprendemos qué sabores son apropiados", explica a su vez que confirma que seguirá investigando acerca de este tema.

Los betaglucanos, tus grandes aliados en la buena salud

Los betaglucanos son un tipo de fibra soluble que abunda en la avena y en el poca consumida cebada. Unos estudios han arrojado que este compuesto mejora el control de la glucosa, los niveles de lÃpidos tales como el colesterol o triglicéridos en la sangre.
La incorporación de betaglucanos a las comidas permite reducir el Ãndice glucémico de las mismas y asÃ, disminuir la curva de glucemia posprandial, aún en personas diabéticas.
Además, al ingerir esta fibra soluble, los lÃpidos y azúcares se absorben más lentamente a nivel intestinal, lo que permite reducir los niveles de colesterol en sangre y mejorar el pronóstico de dislipemias (alteración en los niveles normales de lÃpidos plasmáticos).
Por otro lado, consumir los betaglucanos por medio de la avena o cebada, te ayudan a evitar el molesto estreñimiento y beneficia a las bacterias intestinales pudiendo incluso, ser un factor clave para reducir el riesgo de cáncer de colon.

Al descubierto la estructura de una molécula clave en el desarrollo del cáncer

Un grupo de investigadores del Instituto Wistar en Filadelfia, Estados Unidos, ha logrado desvelar la estructura completa de una molécula, que para ellos, serÃa la clave para desarrollar terapias contra el cáncer.
La telomerasa es una enzima compuesta por dos subunidades: una proteÃna, denominada TERT, y un ácido ribonucleico (TER). Este complejo se une al final de los cromosomas y permite, mientras que la célula está en un estadio primitivo su alargamiento. Esos extremos de ADN son esenciales para proteger al resto del cromosoma y mantener la capacidad regenerativa de los tejidos.
Tras el nacimiento, cuando las células son adultas, la telomerasa se aletarga. De hecho, a medida que envejecemos, los telómeros, que asà se denomina a los extremos de los cromosomas, se hacen más cortos y pierden su función protectora. Y es por ese motivo por lo que las células empiezan a tener ciertos defectos y se produce su muerte.
Existe otra situación. Si la telomerasa se reactiva, esta enzima empieza a trabajar incansablemente para mantener el tamaño de los extremos cromosómicos, dando lugar a la inmortalidad celular, algo que, aunque pudiera parecer lo contrario, no es beneficioso.
Por estos motivos, esta molécula es la candidata ideal para el desarrollo de terapias para tratar el cáncer o los trastornos relacionados con el envejecimiento.
Otros investigadores, como Tom Cech en 2006 y cientÃficos del propio Instituto Wistar el pasado año, habÃan revelado partes de la estructura de la telomerasa. Sin embargo, esta es la primera vez que se detalla la estructura de toda la enzima:
"Esto nos ofrece nuevas formas para comprender los mecanismos funcionales de la telomerasa y explica en cierto grado la riqueza de los datos bioquÃmicos publicados sobre esta molécula", señala el doctor Emmanuel Skordalakes, principal autor del estudio que publica 'Nature'.
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Ebriorexia, un nuevo trastorno alimenticio

La ebriorexia es un nuevo fenómeno que se origina principalmente en mujeres a partir de los 18 años de edad y se caracteriza por no comer (anorexia), realizar un atracón de comida y posteriormente producirse un vómito (bulimia), y cómo si fuera poco, abusar de las bebidas alcohólicas (alcoholismo).
En las mujeres que, desgraciadamente, ya padecen este trastorno, el alcohol se convierte en la única fuente de calorÃas de su dieta, ya que intentan no comer o despedir lo que han consumido para compensar el aporte energético de estas bebidas.
Las restricciones severas derivadas de la anorexia, los atracones seguidos de purgas que caracterizan a la bulimia y los excesos provenientes del alcoholismo, son conductas más que nocivas para la salud que, en conjunto, pueden resultar fatal.
Debemos prestar atención a los trastornos alimenticios que con el pasar de los dÃas se recrudecen y como en este caso, van acompañados por otro tipo de conductas cada vez más peligrosas.

Descubren un gen que provoca un tipo de degeneración macular

Un equipo de investigadores de la Universidad de Kentucky, EEUU, ha logrado identificar un gen que provoca la degeneración macular y lo que es muy importante, describen algunos posibles remedios para tratarla.
“Hasta el momento, hay una hipótesis comúnmente aceptada acerca del origen de esta patologÃa: que algún tipo de reacciones inflamatorias está detrás de su desarrollo y que éstas están provocadas, probablemente, por infecciones microbianas y virales. Basándose en esta teorÃa, comprobamos si existÃa relación entre la forma seca y una proteÃna relacionada con la inmunidad innata y las defensas (TLR3)", ha explicado otro de los investigadores, Kang Zhang, profesor de oftalmologÃa y genética humana en la Universidad de California, San Diego. La misión de TLR3 es acabar con las células infectadas.
Se ha comprobado la existencia de una variante de baja actividad de TLR3 que parecÃa conferir protección contra la atrofia geográfica. Cuando esa mutación en lugar de atenuar la acción de este gen la incrementa, el individuo está predispuesto a la enfermedad: "Si eres genéticamente susceptible a la degeneración macular y estás expuesto a un virus que activa TLR3, éste puede matar células de la mácula", señala Zhang, y provocar asà su degeneración.
Para comprobar las acciones de las distintas variantes de TLR3, los autores cogieron células del ojo que contenÃan bien la forma menos activa de la proteÃna o la 'normal' y les inyectaron un pequeño fragmento de ARN, que simulaba un virus. La reacción de TLR3 ante la infección no se hizo esperar pero, tal y como esperaban los investigadores, en aquellas que poseÃan la forma mutante de la molécula murió un 50% menos de células.
Jayakrishna Ambati y su equipo de Kentucky, (EEUU), han ido un paso más allá en su estudio de la degeneración macular seca. En su laboratorio han desarrollado unos inhibidores de TLR3, que podrÃan prevenir esta enfermedad en aquellas personas con predisposición. Los ensayos clÃnicos darán comienzo el próximo año.
Además, estos cientÃficos han realizado otro sorprendente descubrimiento. Una de las terapias experimentales contra la degeneración macular húmeda –formación de nuevos vasos sanguÃneos en la coroides- podrÃa provocar, por el contrario, la seca.
El ARN de interferencia (ARNi), nombre que recibe este remedio, está demostrando en varios ensayos clÃnicos su utilidad en el tratamiento, no sólo de esta patologÃa sino de otras muchas. Su mecanismo de acción consiste en silenciar genes. Y según los datos de estos investigadores, su uso puede tener un efecto adverso peligroso.
Este ARNi, además de 'apagar' genes, tiene la capacidad de estimular la actividad de TLR3, anulando asà el efecto protector. Al potenciar TLR3, la muerte celular aumentó hasta en un 60%, tal y como comprobaron en el laboratorio los autores con muestras procedentes de roedores y humanos.

Convierten células pancreáticas adultas en secretoras de insulina

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, Estaos unidos, han reprogramado células adultas del páncreas de ratones diabéticos y las han convertido en células productoras de insulina.
Utilizando un método parecido al que empleó Yamanke, en la transformación de células de la piel en células madre embrionarias, el equipo de estudiosos, codirigido por Douglas A. Melton recurrió a varios genes o factores de transcripción para 'forzar' a las células adultas de páncreas dañados por la diabetes tipo I a convertirse en células beta, aquellas que se encuentra normalmente ubicadas en los islotes pancreáticos y que son productoras de insulina.
La diferencia de este experimento es que, en lugar de reprogramar las células adultas para que vuelvan a su estadio más primario y luego cultivarlas para convertirlas en otro tipo de células adultas, tal y como hizo Yamanaka, se ha hecho una conversión directa, es decir, de una célula adulta de un páncreas enfermo se pasó a otra célula adulta pero capaz de producir insulina.
Para lograrlo, Melton y su equipo seleccionaron en un primer momento 1.100 genes que presentaban factores relacionados con el desarrollo embrionario del páncreas. De ese primer gran número, fueron quedándose con aquellos que más se relacionaban con las células beta, hasta llegar finalmente a tres (Ngn3, Pdx1 y Mafa) que fueron insertados en los roedores mediante adenovirus para que se dirigieran a las células exocrinas del páncreas, las más comunes de este órgano pero incapaces de producir insulina.
Tras una serie de pruebas, los investigadores comprobaron en primer lugar que estos tres genes ayudaban a convertir las células exocrinas del páncreas en células beta productoras de insulina. También constataron que la respuesta, es decir, la conversión celular se mantenÃa en el tiempo sin necesidad de volver a inyectar nuevos genes.
Las ventajas de este método frente a la reprogramación de Yamanaka son varias. El proceso de reconversión es más rápido y eficiente que si se emplean células madres. Y probablemente más seguro, ya que uno de los inconvenientes de las células pluripotenciales es el riesgo de que desarrollen tumores.
Sin embargo, son varias las limitaciones para que se pueda utilizar este sistema en personas. Por un lado, se necesita el empleo de adenovirus para insertar en el lugar adecuado los factores claves en la reprogramación. La inoculación de adenovirus en el cuerpo humano podrÃa tener consecuencias peligrosas. Por otro, los autores reconocen que todavÃa no saben por qué con sólo tres factores de transcripción es suficiente para convertir unas células adultas en otras. Pero a pesar de las limitaciones, los investigadores sospechan que este método podrÃa ser útil en otras patologÃas.

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