El mundo laboral, ahora más competitivo, cada vez nos exige y presiona para mantenernos en carrera y poder lograr los objetivos trazados. Ese cúmulo de tensiones nos lleva al lÃmite de la resistencia, dando paso al estrés.
El estrés es consecuencia de una presión psicológica frente a situaciones de presión a las que nos podemos hacer frente y que simplemente se desbordan, dando paso a muchas enfermedades tanto psicológicas como orgánicas.
Lo peligroso es que cuando estamos muy estresados nuestra presión arterial aumenta y con ella el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, inclusive puede traer consigo otro tipo de afecciones como trastornos gastrointestinales, respiratorios, musculares o dermatológicos.
Debemos hacer hincapié que frente a este llamado “mal de siglo” (estrés), lo mejor es recurrir a técnicas de relajación; es importante seguir una dieta correcta, debemos practicar ejercicio, mantener una actitud positiva frente a los problemas, organizar bien nuestro tiempo y tomarnos las cosas con calma para evitar situaciones crÃticas.
Si eres de esas personas que vive – para mala fortuna – en situaciones de excesiva presión, es aconsejable controlar la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre a través de análisis periódicos.
Si bien es cierto que los teléfonos móviles se han convertido en un accesorio muy importante para las comunicaciones, no todo lo relacionado a estos aparatos es bueno.
Según recientes investigaciones los adolescentes que más utilizan el móvil sufren de fatiga y trastornos del sueño, además de problemas cognoscitivos y de concentración. Esta es la conclusión de uno de los estudios que se presentarán en el XXII Congreso anual del Sueño que se celebra estos dÃas en la ciudad de Baltimore en Maryland, Estados Unidos.
El doctor Gaby Badre, de la Academia Sahlgren en Gothenburg, Suecia señala que: "La adición al móvil resulta bastante común, actualmente. Los adolescentes sienten la presión de permanecer interconectados y retrasan la hora de acostarse. Los móviles se empiezan a usar a edades muy tempranas"
Por este motivo, decidieron evaluar la conducta y hábitos de 21 jóvenes, cuyas edades fluctuaban entre los 14 y 20 años. A todos se les pasó un cuestionario sobre sus prácticas de sueño y sus actividades diarias.
Según el análisis de estos datos, el grupo de 11 adolescentes que realizaba más de 15 llamadas y escribÃa más de 15 mensajes de texto al dÃa, tenÃa más dificultades para conciliar el sueño y presentaba más riesgo de sufrir estrés y fatiga.
"Además, los resultados del estudio indican que podrÃa haber relación entre el excesivo uso del teléfono y determinados hábitos como fumar, beber alcohol y tomar estimulantes. Es necesario que los jóvenes se conciencien de los efectos negativos que produce el uso excesivo de los móviles en la calidad de su sueño. Las alteraciones del mismo conlleva serios riesgos para la salud, problemas cognitivos y de atención", añade Badre.
Este es un llamado a los padres que encuentran en el móvil el regalo perfecto para sus hijos. A tomar en cuenta estos estudios.