Cada año se fabrican más de 3.000 millones de kilos de bisfenol A (BPA) que forman parte de todo tipo de productos plásticos de policarbonato que utilizamos a diario. Un resiente informe sobre esta sustancia, muestra su relación con la enfermedad cardiovascular, la diabetes tipo 2 y alteraciones hepáticas.
Numerosos experimentos realizados con animales e informes acerca de esta sustancia han detectado serias consecuencias para la salud por la exposición continua al BPA. Alteraciones en el metabolismo de la glucosa, de los lÃpidos, en el estrés oxidativo, etc. Un equipo del Peninsula Medical School en Exeter, Reino Unido, analizó la relación entre las concentraciones del quÃmico en la orina de 1.455 estadounidenses y varias enfermedades y anomalÃas metabólicas.
Utilizando los datos recogidos en el informe nacional de 2003-2004 sobre salud y nutrición en Estados Unidos, los investigadores, dirigidos por David Melzer, se percataron de que las concentraciones de BPA eran mayores en aquellas personas que padecÃan una patologÃa cardiovascular, diabetes tipo 2 o con alteraciones en los niveles de tres enzimas hepáticas. Un análisis más profundo determinó que entre los participantes con más cantidad de BPA la presencia de enfermedades del corazón era tres veces superior y la de diabetes 2,4 veces mayor.
Como otras muchas sustancias quÃmicas, su presencia está limitada en los productos del consumo humano, basándose en estudios elaborados por las autoridades pertinentes. El problema con el bisfenol A es que la dosis diaria aceptable para una persona "sigue basándose en un concepto del siglo XVI" y "en experimentos realizados en la década de los 80 con técnicas desfasadas", recalca un editorial sobre este trabajo.
Frederick vom Saal (Universidad de Missouri) y John Peterson Myers (director de la organización Environmental Health Sciences), autores del trabajo, señalan que además de esta arcaica polÃtica, la FDA (agencia del medicamento de EEUU) y la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) "han decidido ignorar las advertencias de grupos de expertos y otras agencias gubernamentales y siguen diciendo que el BPA es 'seguro'".

El exceso de azúcar en el organismo tiene un efecto directo en la calidad del esperma. Fue el anuncio que hizo un cientÃfico en la 24° Conferencia anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y EmbriologÃa, desarrollada en Barcelona, España.
El Dr. Con Mallidis, de la Queen's University (Belfast, Reino Unido), señaló que, a pesar de la opinión dominante respecto a la enfermedad y su escaso efecto sobre las funciones de reproducción masculinas, el grupo que preside ha determinado que la diabetes daña el ADN en el esperma. "Por primera vez hemos logrado demostrar que la diabetes tiene una influencia negativa en la fertilidad masculina a un nivel molecular”, señaló el estudioso.
La investigación se realizó con muestras de semen proporcionadas por varones que padecen diabetes y que fueron sometidos a un tratamiento en base a insulina. Aunque en primera instancia las muestras parecÃan normales, encontraron que el ARN del semen estaba dañado. Luego, al comparar los datos con registros de varones sanos, quedó demostrado que los diabéticos tienen mermada su capacidad de reparar el ADN del semen, y éste, una vez dañado, no se puede restaurar.
La administración controlada y adecuada de medicamentos en las primeras fases de la Hepatitis, puede detener o incluso revertir la lesión hepática.
En opinión de Amparo González, presidenta de la Asociación Española de Enfermos de Hepatitis C: “El principal objetivo es concienciar sobre la importancia de detectar y poder tratar de forma precoz la enfermedad. Asimismo, tratamos de destacar el papel fundamental que juega la información para las personas que padecen algún tipo de hepatitis”.
No debemos olvidar que hay alrededor de 550 millones de personas que tienen esta enfermedad y, lo que es más preocupante, muchos de ellos lo desconocen. Por ello más de 200 asociaciones no gubernamentales de pacientes a nivel mundial se han unido para hacer una campaña de información y concienciación para que todas las personas del mundo se pregunten: ¿Soy yo el número 12?, puesto que de cada 12 personas, una sufre de Hepatitis.
“Se trata de hacer un llamamiento sobre la pasividad que existe en torno a esta enfermedad a pesar de que los afectados por hepatitis son mucho más numerosos que los de otras enfermedades con mayor impacto social como el sida o la tuberculosis”, explica el Dr. Javier GarcÃa-Samaniego, Responsable del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del Hospital Carlos III de Madrid.
La hepatitis es una enfermedad infecciosa que supone inflamación del hÃgado, y es crónica cuando se prolonga más de seis meses. Los virus responsables de la hepatitis crónica son el B y el C y, en menor medida, el E. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud se calcula que existen aproximadamente 400 millones de personas a nivel global afectadas por hepatitis B y entre 170 y 200 millones de casos de hepatitis C.
Según los expertos, en la mayorÃa de las veces los pacientes no presentan ningún sÃntoma y cuando aparecen, suelen ser tan leves que pasan desapercibidos, como cansancio, malestar general, dolores musculares o articulares, falta de apetito o fiebre. Sólo una pequeña parte de las personas con hepatitis presenta una coloración amarillenta de la piel y las mucosas.
Es asà que el Dr. GarcÃa-Samaniego destaca “la importancia de incluir en los análisis de sangre rutinarios el nivel de transaminasas (un componente normal de las células del hÃgado. Cuando se destruyen por efecto de la inflamación causada por el virus de la hepatitis, las transaminasas se liberan en exceso a la sangre)”.