Los dermatólogos advierten que las alteraciones en al piel podrÃan indicar un cáncer oculto en cualquier zona del cuerpo y recocerlas a tiempo supone un diagnóstico precoz que mejora las posibilidades del tratamiento. Dichas alteraciones pueden ser de tres tipos: las indicadoras de un tumor propiamente cutáneo, las relacionadas con metástasis cutánea y las asociadas con las dermatosis paraneoplásicas.
Los estudios indican que todos los tumores pueden producir metástasis cutáneas, lo que significa que el tumor ha salido de su órgano primario y el pronóstico es peor. En estos casos, pueden aparecer desde nódulos ulcerados y placas inflamadas hasta signos de alopecia.
Estas manifestaciones cutáneas podrÃan constituir los sÃntomas de un cáncer oculto en cualquier parte del cuerpo. "Los más frecuentemente relacionados con las anteriores lesiones de la piel son los tumores de origen otorrinolaringólogo, pulmonar, mamario o ginecológico", afirma la dermatóloga. "Son circunstancias poco frecuentes, pero cuando se presentan, su relevancia es tremendamente significativa", aclara.
Las mujeres, con una edad medio comprendida entre los 40 y 50 años, tenÃan un tumor de mama en estadios iniciales, sin metástasis ni ganglios afectados, las cuales habÃan terminado el tratamiento con quimioterapia o radioterapia hace dos años. Ninguna de ellas tenÃa una extirpación completa del pecho, sólo se les extrajo el tumor o el cuadrante del pecho, donde se localizaba la lesión.
Un trabajo publicado en ‘Natura Cell Biology’ demuestra que mediante un análisis de sangre, es posible diagnosticar un tipo de tumor cerebral. Estos tumores liberan pequeñas microvesÃculas capaces de alterar el tejido que los rodea para facilitar la propagación del cáncer, dichas membranas son localizadas en la sangre y esto permite diagnosticar a tiempo un agresivo cáncer del cerebro, el glioblastoma.
Lo que el trabajo ha demostrado es que estos 'sacos' contienen proteÃnas y ADN mensajero (ARN) que podrÃan ayudar a detectar la presencia de un glioblastoma en el cerebro y facilitar la mejor elección del tratamiento para estos pacientes.
El fármaco, que GlaxoSmithKline (GSK) comercializará en España como ‘Tyverb' (lapatinib), supone una nueva oportunidad para las mujeres con un cáncer de mama de tipo HER2 positivo, que ya tienen metástasis y que han dejado de responder a Herceptin, el único fármaco que hasta el momento iba dirigido especÃficamente contra este agresivo tipo de cáncer.
A diferencia de los demás tratamientos disponibles para este tipo de cáncer, lapatinib es una de administración oral, lo que permite a las pacientes tomar el tratamiento en su domicilio. En el ensayo de registro, las mujeres tratadas con una combinación de lapatinib y capecitabina tardaban casi el doble en recaer que las que únicamente tomaban este último compuesto.
El examen de la cavidad bucal debe ser parte rutinaria de la visita dental. De la misma manera que se diagnostica la caries, la enfermedad periodontal o la malposición dental, el dentista descarta la presencia de lesiones cancerosas o potencialmente cancerosas.
Siguiendo las recomendaciones de la British Columbia Cancer Agency y la Oral Cancer Foundation es necesario llevar a cabo una revisión al año en el caso de adultos, hombres y mujeres a partir de los 18 años no sometidos a factores de riesgo. Una revisión cada 6 meses en el caso de personas que presentan factores de riesgo asociados, como tabaquismo, ingestión habitual de alcohol, excesiva exposición a los rayos solares o que han presentado lesiones potenciales o cáncer en el pasado.
Un estudio realizado con la participación de mujeres que padecieron esta enfermedad y que pudieron vencerla, asegura que tras la enfermedad la vida sexual sufre algunas alteraciones; pero nada de consideración que nos lleve a pensar que la pasión se haya terminado.
Las participantes, 1.446 mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino entre 1974 y 1996, según el Registro de Tumores de Connecticut, Estados Unidos. Todas, de 29 a 69 años que seguÃan vivas en 2000 y que sus vivencias sirvieron para el trabajo realizado por Howrad Greenwaald y Ruth McCorkle, de la Universidad del Sur de California, Los Ángeles, Estados Unidos. Dicho estudio acaba de publicarse en 'Journal of Women's Health'.
Estas mujeres fueron sometidas a una histerectomÃa (extirpación del útero), con o sin extracción de ovarios (ooforectomÃa), a radioterapia o a terapia hormonal. Pese a ello, el 81% confesó ser sexualmente activa y un 59% calificó los encuentros Ãntimos como algo muy importante en sus vidas. Además, sólo una minorÃa (19,3%) reconoció que sentÃa frustración y tensión algunas veces, o siempre, tras la experiencia sexual. Por el contrario, un 91% expresó que sus encuentros eran algunas veces o siempre satisfactorios.
El trabajo se desarrolló con la participación de 234 pacientes con cáncer, que fueron divididos en tres grupos. Una parte de ellos recibió los cuidados habituales, otro tercio tuvo que rellenar un cuestionario estándar sobre el tipo y el nivel de dolor que sufrÃa, y los últimos fueron invitados a participar en un programa sobre escritura narrativa.
Los tres grupos rellenaron cuestionarios sobre su estado general y sobre los niveles de dolor que sentÃan, relacionados con el tumor en sà o con los diferentes tratamientos. Concretamente, el equipo de Cepeda descubrió que los pacientes que habÃan escrito todas sus experiencias “malas y buenas”, mostraban menos dolor y una mejor calidad de vida que el resto de participantes.
De hecho, un estudio similar publicado en la revista 'The Oncologist' concluÃa que los pacientes más jóvenes y los que acababan de conocer su diagnóstico eran los que más se beneficiaban de esta particular terapia.
Se conoce que las personas con una alteración en el cromosoma 21 tienen mayor riesgo de sufrir un tipo de leucemia, ahora una nueva investigación aporta nuevas pistas sobre cuál puede ser la causa. Las personas con sÃndrome de Down destacan un riesgo 20 veces mayor que el resto de la población de sufrir leucemia linfoblástica aguda.
A su vez, Izraeli recuerda que los niños con sÃndrome de Down son especialmente sensibles a los efectos tóxicos de la quimioterapia, por lo que reconoce la importancia de hallar otra vÃa para inhibir esta mutación y que pueda ser eficaz contra su leucemia. El estudio habla de un ensayo en fases iniciales para probar la eficacia de algunos inhibidores de JAK2, por lo que sugiere que los niños con sÃndrome de Down y una leucemia asociada podrÃan ser buenos candidatos para beneficiarse de estas pruebas.