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Febrero 2012


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El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos del cuerpo y en la sangre, se concentra especialmente en el hígado y el páncreas. El cuerpo debe tener una cantidad de colesterol, pero surge el problema cuando esa cantidad de colesterol excede las proporciones normales que el cuerpo necesita.
El excesivo nivel de colesterol en el organismo puede provocar enfermedades cardiovasculares e infartos, por ello es importante mantener niveles saludables de colesterol.
El colesterol lo produce el hígado, pero buena cantidad proviene de los alimentos que ingerimos. También puede ser provocado por cirrosis hepática, desorden de la glándula tiroidea o de forma hereditaria.
A continuación algunos remedios caseros para controlar el colesterol
- Uno de los más recomendados es engullir un diente de ajo partido en ayunas.
- Comer una manzana en ayunas.
- Comer las verduras que las abuelas utilizan en sus comidas como el brócoli, la cebolla, el diente de león, zanahorias crudas, avena, las espinacas, el pomelo, la alfalfa, las almendras, las nueces, el polen y el aceite de oliva.
- Tomar jugo de naranja con unas gotitas de aceite de oliva en ayunas.
- Tomar jugo de piña antes y después de las comidas durante una semana cada mes.
Recomendaciones
- Debemos evitar las grasas saturadas, es decir, evitar alimentos como carnes de vaca y cerdo, manteca, queso, mantequilla y leche que no esté desnatada.
- Comer abundante fruta y verduras.
- Controlar el estrés y la tensión, practicar ejercicios de relajación.
- Realizar caminatas.
- Eliminar el consumo de cigarrillo.



El aumento de temperatura en el verano trae consigo algunos cambios en la rutina diaria de las personas. El acceso a las piscinas, la vida al aire libre y el consumo de alimentos crudos fuera del hogar genera una serie de enfermedades intestinales que suelen ser comunes en el verano.
Intoxicaciones, gastroenteritis, diarreas, listeriosis y muchas más, son producto de haber ingerido alimentos que contienen a las bacterias que producen a las enfermedades. La forma de transmisión se da fundamentalmente por vía fecal, oral y respiratoria.
Otitis
Esta enfermedad es producida por el contacto con el agua, en las duchas, piletas de natación que facilita la presencia de esta enfermedad. Para evitar la aparición de la otitis es importante secar bien los oídos después de haber estado en contacto con el agua. No se debe tratar de introducir objetos y mucho menos tocarse con las manos sucias.
Conjuntivitis
Esta enfermedad se puede obtener en las piscinas. Se recomienda no ir a las piscinas que no brindan las condiciones necesarias de higiene, no se debe compartir objetos personales como toallas o lentes. Para cambiar las lentes o para tocarse los ojos es importante lavarse las manos.
Gastroenteritis
Es producida por bacterias que se multiplican en el estómago y el intestino o por un virus que se dispersa. Esta enfermedad es altamente contagiosa. Para evitarla, no se debe ingresar a las piscinas si se padece diarrea, ducharse antes y después del baño, lavarse las manos continuamente y evitar tragar agua. Si tiene que cambiar el pañal de su bebé debe lavarse las manos antes y después de cambiar.
Listeriosis
Esta enfermedad es poco frecuente en las personas, pero cuando se da es tremendamente grave. Para evitar esta enfermedad se recomienda consumir las verduras bien cocidas, preferir los embutidos envasados y no fiarse de los productos artesanales.
Síndrome Urémico Hemolítico
Su aparición se debe por el consumo de la carne mal cocida que tiene esta bacteria. Afecta con mayor facilidad a los niños de 6 mese y 5 años. Se recomienda cocinar bien las carnes y fortalecer la higiene.



El azúcar agregado es tan dañino como adictivo (de manera similar que el alcohol y el tabaco), el cuerpo no lo necesita (mucho menos en exceso), porque se basta con la fructosa de la fruta y la miel, y somos nosotros los únicos que podemos decidir consumirlo o no (y cuanto).
El azúcar es cristal de sacarosa extraída de la caña de azúcar y de la remolacha azucarera. Es un hidrato de carbono que luego de consumido se convierte en energía, aunque, en exceso, gran parte se convierte en grasa y pasa a formar parte del sobrepeso corporal.
En el momento de su producción se pueden obtener varios tipos, de los cuales los más consumidos son el azúcar moreno y el azúcar blanco. El segundo, azúcar blanco, es también conocido como refinado o puro, debido a que es 99 % sacarosa. Es decir, que ha sido liberado de todo mineral y vitamina durante su producción, por lo que, obviamente, el cuerpo no lo utiliza y por ende no aporta ningún beneficio nutriente al cuerpo humano.
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| Cristales de azúcar rubio y blanco |
El azúcar es adictivo porque al consumirlo nuestro cuerpo eleva la presencia de glucosa, que se traduce en euforia o sensación de energía o a veces calma; pero, momentánea y rápida, porque, el azúcar es procesado inmediatamente con la insulina segregada por el páncreas, quemándola o acumulándola como grasa.
Al terminar la sensación primera (energética), si hemos consumido mucha azúcar y éste se ha procesado rápido, la sensación cambia a una de decaimiento y cansancio. Entonces el cuerpo siente la necesidad de consumir más azúcar. Es así que mientras más azúcar consumamos más azúcar necesitará el cuerpo.
Para controlar el nivel de este azúcar ingerido se liberará mucha insulina y para ser eliminadas las calorías vacías (como se le conoce también), se hará uso de minerales y vitaminas de las reservas, generando un gran desgaste. Y si no se puede eliminar normalmente, se almacena como glucosa en el hígado y, cuando este rebasa su capacidad, la glucosa es devuelta a la sangre que la redistribuye en las partes menos activas del cuerpo (abdomen, caderas, nalgas, pechos).
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| Exceso de azúcar eleva los niveles de glucosa en la sangre |
Una vez que estas partes se han llenado, entonces los ácidos grasos se redistribuyen en órganos activos (corazón, riñón, etc.), su funcionamiento se degenera, enlentece y afecta, produciendo tensión sanguínea anormal. Así, en cadena, el mal se extiende al funcionamiento del sistema nervioso que controla los órganos. Esta condición vulnerable podría hacernos propensos a contraer enfermedades indeseables.
Como vemos, el azúcar agregada o de mesa, es recibida de manera poco beneficiosa por el cuerpo, a diferencia del azúcar de fruta o fructosa (presente también en la miel), que es procesada con mayor naturalidad. Ambos se metabolizan en forma de glucosa en la sangre, pero se comportan de manera diferente. Con la fruta, se elevan los niveles de insulina pero de manera lenta, mientras que con el azúcar agregado se acelera el proceso y se desgasta energía.
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| La fruta y la miel son aporta suficiente fructosa o azúcar necesaria para el cuerpo |
La Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo consumo de 30 a 50 gramos de sacarosa, esto es entre 7 a 12 cucharaditas diarias; cada cucharadita de azúcar de aproximadamente 4 gramos. Sin embargo, debemos saber que no necesitamos agregar azúcar a nuestra alimentación, pero si queremos endulzar nuestros alimentos, como alternativa saludable, podríamos usar miel.
Además, calorías sin nutrientes que generan sobrepeso, envejecimiento, daños en la piel (porque daña el colágeno que atribuye elasticidad a la piel), bajas defensas y hasta diabetes o enfermedades cardíacas, son las probables consecuencias. Y si consumir azúcar agregada –en exceso- nos causa todo esto ¿por qué no evitarla y así mejorar nuestra salud?


La mejor compañía para una persona es una mascota, porque el beneficio que nos aporta no sólo es anímico sino físico, y por ende mejora la salud. La presencia de un perro, por ejemplo, ayuda de sobremanera a mantener un corazón más sano y reduce el riesgo de verse afectados por alguna enfermedad al corazón.
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Esto se debe a que el ritmo cardíaco de una persona que goza de la compañía de una mascota tiene la posibilidad de latir más rápidamente frente a una situación estresante que la de otra que no tiene una. Esta variabilidad en los latidos del corazón aumenta los niveles de sanidad manteniendo a kilómetros de distancia a la baja presión arterial, además de que se reducen los niveles de colesterol y triglicéridos.
¿Quiénes se benefician más? Una mascota ayuda sobre todo a personas mayores, depresivas, enfermas, niños, mujeres embarazadas o cualquiera de tenga una. Son muchos los efectos y los factores que conducen a afirmar que una mascota es buena para la salud, que se logran tan sólo al: acariciarlos, jugar con ellos, verlos jugar, quererlos, compartir amistad, incluso ser responsables de ellos.
Una de las mejores formas de ser feliz con una mascota es, precisamente, acariciándola porque durante este momento el ser humano libera endorfinas, que brindan un efecto y sensación de felicidad y bienestar. Esto implica nuestro nivel afectivo y psicológico principalmente porque nos ayuda a generar tranquilidad y seguridad.
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| Cualquiera de estas u otras mascotas pueden ayudar a mejorar la salud de tu corazón |
- Así mismo, una mascota ayuda a eliminar el estrés e infundirnos tranquilidad debido pequeños actos suyos que se traducen en grandes niveles de felicidad:
- Cuando llegamos a casa y nuestro perro menea la cola, nos ayuda a liberar cualquier malestar previo.
- Cuando jugamos o llevamos a pasear a la mascota, mejoramos nuestra condición física.
- Si nos encontramos solos y se acerca nuestra mascota, sentimos compañía y apoyo.
- Al caminar junto a nuestro perro por la calle o tenerlo en la casa, conscientemente nos sentimos más seguros, pues increíblemente su presencia significa estar libres de crímenes.
Algunos de los beneficios en los niños son la adaptabilidad en situaciones de muerte o enfermedad de familiares, buen nivel de autoestima, mejora el desarrollo cognoscitivo y reduce estrés.
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| Jugar o amar a una mascota ayuda a desestresar y aumentar la felicidad |
Entonces, tener una mascota realmente mejora la salud. Si ya tenemos una valorémosla y aprovechemos más los momentos que compartimos con ella y si hemos decidido tener una, pues que venga la felicidad que nos ofrece su presencia y del mismo modo retribuyámosle el favor con una buena atención y cuidado; después de todo, todo ello nos hace bien.


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