
Según ha revelado un estudio, los antibióticos pueden alterar la flora intestinal hasta dos años después de su administración, contrariamente de lo que algunos pensábamos duraría solo unas semanas o a lo mucho un mes.
Para Cecilia Jernberg, autora principal del estudio sueco publicado en la revista 'Microbiology': "esta alteración aumenta el riesgo de infecciones, reduce el éxito de futuros tratamientos con antibióticos y se producen nuevas cepas de bacterias resistentes a estos fármacos”.
Los especialista aclaran que la flora intestinal es un conjunto de bacterias “buenas y malas” localizadas en el aparato digestivo, cuya función es proteger al intestino de infecciones; pero con el uso de antibióticos, "el equilibro de la flora se rompe y se modifica su composición".
“Se deben utilizar los antibióticos con cautela, ya que no hay nada para la resistencia a estos fármacos. El desarrollo de nuevos antibióticos es lento, por lo que deberíamos hacer un buen uso de los existentes", subrayan los investigadores.