
Científicos de la Johns Hopkins University en Baltimore y de la Agencia del Cáncer de Columbia Británica, acaban de identificar dos mutaciones genéticas causantes de uno de los cánceres de ovarios más difíciles de tratar.
En el estudio, publicado en las revistas Science y New England Journal of Medicine, los investigadores también sugieren un mecanismo previamente desconocido sobre cómo comienza la terrible enfermedad.
En la revista Science, el doctor Bert Vogelstein y sus colegas nombraron a los dos genes nuevos como ARID1A y PPP2R1A, los cuales afectan al carcinoma ovárico de células claras, una de las formas más agresivas de tumor de ovario, que representa alrededor del 10 al 12 por ciento de los casos. Es además uno de los tumores más letales y difíciles de tratar.
Este tipo de carcinoma suele no responder a la quimioterapia. A veces, se lo relaciona con un crecimiento excesivo del tejido uterino denominado endometriosis.
De otro lado, el doctor David Huntsman, de la Agencia del Cáncer de Columbia Británica publicó otro estudio en New England Journal of Medicine que se focalizó en el ARID1A.
El equipo de Huntsman halló que el ARID1A no sólo presentaba variaciones en el carcinoma ovárico de células claras sino además en un segundo tipo de tumor de ovario vinculado con la endometriosis.
Para Huntsman y sus colegas, el gen ARID1A también actúa en algunos casos de cáncer pulmonar y mamario.
Alrededor de 230 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer de ovario en todo el mundo. En su mayoría la enfermedad no es detectada a tiempo debido a que causan síntomas vagos y casi el 70 % de quienes presentan un cáncer avanzado mueren en cinco años.
Los expertos esperan que sus hallazgos terminen ayudando a los médicos a puntualizar más los tratamientos y también que conduzcan al desarrollo de fármacos para tratar estas formas de cáncer.