Un grupo de investigadores de la Northwestern University, en Chicago, han establecido una relación de peso y capacidad mental.
Según los estudiosos, liderados por la doctora Diana Kerwin, “por cada punto adicional en una escala de obesidad, el desempeño en el razonamiento, la memoria y otras funciones mentales disminuyen”.
"Lo que encontramos es que, en realidad, la obesidad en sí misma es un factor de riesgo independiente en el declive del rendimiento cognitivo", sostuvo Kerwin.
Los estudiosos empelaron datos del ‘Women's Health Initiative’, un estudio nacional sobre enfermedad y muerte entre mujeres estadounidenses.
Luego comparó el índice de masa corporal (IMC, se calcula dividiendo el peso en kilos por la altura en metros cuadrados), una medida usada por médicos e investigadores para evaluar la obesidad, con un test que evaluó la rapidez mental.
Dicha prueba examinó la memoria, el pensamiento abstracto, la escritura y las capacidades temporales y espaciales de orientación de mujeres de entre 65 y 79 años.
Los resultados arrojaron que por cada punto de más en la escala de IMC se registraba un punto menos en el examen mental, reportó el equipo en el 'Journal of the American Geriatric Society'.
"Mientras que el puntaje de las mujeres seguía dentro del rango normal, el aumento de peso definitivamente tuvo un efecto negativo", sostienen los autores del estudio.
"Incluso si una persona tiene presión arterial normal y no es diabética, de todos modos habría que considerarlo como un factor de riesgo independiente para la salud cerebral", añadieron.