
Un grupo de investigadores australianos, liderados por Lisa Wood, catedrática de ciencias biomédicas y farmacia del Instituto Médico Hunter de New Lambton, examinó la relación de comidas ricas en grasa con el asma. Con la ayuda de los pacientes, que fueron analizados antes y después de una comida rica en grasa o después de una comida baja en grasa, se pudo llegar a la conclusión que las ricas en grasa incrementaron la inflamación y la función pulmonar reducida.
"Este es el primer estudio en examinar los efectos de un reto de grasa elevada sobre la inflamación de las vías respiratorias. Nuestros resultados preliminares demuestran que cuatro horas después del consumo de comidas desafiantes, los sujetos que consumieron comidas ricas en grasa presentaron un aumento en la inflamación de las vías respiratorias. También presentaron una respuesta impedida a los medicamentos para el asma", señaló Wood.
"Si estos resultados se pueden confirmar en investigaciones posteriores, quiere decir que las estrategias dirigidas a reducir la ingesta diaria de la dieta podrían ser útil para la gestión del asma", agregó la científica.
La grasa de la dieta puede activar una respuesta inmunitaria y causar inflamación por todo el organismo, pero los efectos específicos sobre las vías respiratorias no habían sido estudiados anteriormente, según explica la investigadora.
De otro lado, Wood aseguró “que los investigadores desconocen exactamente por qué el organismo parece responder a una comida rica en grasa de esta manera, pero puede ser el sistema inmunitario podría estar reconociendo la grasa saturada como patógeno invasor, que suscita la inflamación”.