
La ministra de Salud francesa, Roselyne Bachelot, viene enfrentando duras críticas de sus compatriotas, tras anunciar la existencia de vacunas sobrantes contra la gripe A (H1N1).
Además, la noticia de la anulación de compra de 50 millones de dosis de los 94 millones encargadas exasperó aún más a los críticos, después de comunicarse la comercialización hacia otros países.
La gran mayoría acusa al Gobierno de aplicar en exceso el principio de precaución y en especial a la titular de Salud.
El Partido Socialista demandó una investigación parlamentaria, al igual que los senadores del grupo comunista y del Partido de Izquierda (CRC-SPG) y cuatro diputados de Nuevo Centro.
Pese a dar un vuelco de 180 grados a la estrategia seguida hasta el momento en la campaña de vacunación, en su defensa la ministra niega un error de apreciación en la cantidad de dosis encargadas, por un valor de más de 800 millones de euros.
Bachelot argumentó que se compraron las vacunas de acuerdo con el cálculo de dosis necesarias realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual sugirió al inicio dos inyecciones por persona. Fue en noviembre cuando la Agencia Europea de Salud (Emea) indicó la pertinencia de una sola. No hay error de apreciación, simplemente las cosas cambiaron, indicó.
Aclaró además que los 50 millones de vacunas previstos de cancelación que representarán alrededor de 350 millones de euros de menos no fueron aún fabricadas, por lo cual no se pagaron todavía.
El pedido francés fue hecho a cuatro laboratorios diferentes: GlaxoSmithKline (GSK), Novartis, Sanofi-Pasteur y Baxter, con el aval de la Emea.
Según Bachelot, nueve millones de dosis fueron anuladas sin indemnización por Sanofi Pasteur, la división de vacunas del grupo Sanofi-Aventis, y con el resto se dialoga en estos momentos.
Vía: prensa-latina