
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó que la nueva gripe A tardará entre dos y tres años en convertirse en estacional.
Además, según Gregory Hartl, portavoz de esta institución de Naciones Unidas, la alerta sanitaria global no podrá bajarse del nivel seis hasta que no se reduzcan los contagios por el virus A/H1N1:
"Si se detecta que el virus circula de una forma más sostenible, entonces se podrá bajar el nivel pandémico, aunque por el momento no hay ningún indicio de que esto se pueda producir", señaló.
El desarrollo de vacunas que inmunizan frente al virus favorece el control de los contagios, ya que es en ese momento cuando es más difícil la expansión del virus y éste comienza a actuar como una gripe estacional, como ha sucedido en pandemias anteriores.
En tal sentido, las autoridades nacionales en materia de salud pública deberán trabajar con los laboratorios farmacéuticos para desarrollar nuevas vacunas y poner en marcha cuanto antes las campañas de vacunación.
Felizmente, Hartl aseguró que aún no hay indicios de que el virus haya mutado a una forma "más peligrosa o más suave" que el primero identificado en México y Estados Unidos.
La pandemia de la gripe A, ya ha cobrado al menos 4.500 fallecimientos en todo el mundo.