
El Departamento de Sanidad de Singapur, ha lanzado una consulta en su página web para que los ciudadanos den su opinión sobre medidas como incrementar las sanciones, prohibir la venta de tabaco en bares y tiendas de 24 horas o reducir los niveles de nicotina para mitigar la adicción.
Singapur aprobó su primera ley contra el tabaquismo en 1970, y desde entonces ha tratado de erradicar por completo el tabaco de su territorio. En 2006, el veto se extendió a todos los lugares públicos cerrados y la mayoría de zonas al aire libre salvo las provistas de cenicero.
Si hablamos de las multas, consumir tabaco en cualquier sitio sin permiso se castiga con 250 dólares por la primera ofensa, 500 por la segunda y 1.000 por la tercera, y la legislación contempla incluso trabajos comunitarios y una pena máxima de un año de cárcel para los reincidentes. Además, tirar una colilla al suelo acarrea una multa de 346 dólares.
Y para sorpresa de muchos, lejos de protestar contra estas prohibiciones, los ciudadanos de Singapur, incluso los fumadores, defienden estas medidas, que “son necesarias para que Singapur pueda seguir siendo tan limpia y cívica", manifiestan.
De otro lado, desde el 1 de enero de 2009, el Gobierno estampa el paquete y cada cigarrillo con un sello oficial para distinguirlos y luchar así contra el contrabando. Un pitillo que no lleve debajo del filtro el distintivo Singapore Duty Paid Cigarette(SPDC) puede ser decomisado por las autoridades, que imponen al infractor una multa mínima de 150 dólares por cada cajetilla ilegal.