
Un estudio, publicado en ‘The New England Journal of Medicine’, confirma los peores temores de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Camboya occidental, los parásitos causantes de la malaria se han hecho resistentes a la terapia estándar.
Actualmente, el tratamiento para la Malaria se basa en los fármacos derivados de la artemisinina (que procede de la planta 'Artemisia annua'). Esta es una terapia muy eficaz, siempre y cuando se sigan rigurosamente las pautas de dosificación y duración, y, sobre todo, se debe acompañarse siempre de otro antimalárico.
Desafortunadamente, estas recomendaciones, al parecer, no se han seguido en Camboya, y la expansión a otras zonas de los parásitos resistentes es sólo cuestión de tiempo.
Nick White, presidente del programa del sudeste asiático del Wellcome Trust de Reino Unido y uno de los autores de la nueva investigación, advierte que: "Las artemisininas son armas esenciales en la lucha contra la malaria. Si se vuelven ineficaces, no tenemos ninguna terapia de reemplazo inmediata. Las consecuencias podrían ser devastadoras. La erradicación de la malaria sería imposible y se podrían perder millones de vidas".
Frente a esta nueva advertencia, las autoridades sanitarias de las naciones más afectadas deben asegurarse de contar tanto con los medicamentos adecuados como con programas que garanticen su correcto suministro.
La situación del territorio camboyano de Pailin ha llegado al punto de que, aunque se recurra a la terapia combinada en la dosis óptima y durante el periodo de tiempo estipulado, la eficacia de las artemisininas frente a la malaria esta disminuyendo.