Según un trabajo publicado por la revista ‘Nature’, y elaborado por científicos canadienses en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH, según sus siglas en inglés) de EEUU, los fármacos antitumorales podrían mejorar la respuesta de los pacientes con VIH a los tratamientos antivirales.
Esta nueva estrategia para acabar con el virus del VIH en el organismo, se daría empleando la terapia antiviral de alta intensidad (HAART en inglés) junto con moléculas dirigidas contra la proliferación celular, como las que se emplean para acabar con algunos tipos de cáncer.
El doctor Jean-Pierre Routy, del Instituto McGill de Montreal, Canadá, explica que el tratamiento antirretroviral se ha encontrado con un obstáculo insalvable para acabar con cualquier resto del VIH del organismo: el virus del sida es capaz de 'esconderse', formando reservorios en las células T defensivas del organismo, donde parece ser inmune a los tratamientos.
A este entender, el “truco”, podría estar en utilizar terapias para atacar esas células que contienen el virus, al tiempo que se refuerza el sistema inmune para que sea capaz de seguir produciendo nuevas células sanas.
"La idea sería emplear fármacos como Glivec (tratamiento contra un tipo de leucemia), cuya actuación no funciona dependiendo del ciclo celular, sino que controla la replicación de las células malignas", explica Routy desde Canadá. Una vez oculto en las células inmunes, el VIH se vuelve dependiente de ellas: si las células viven, el virus sobrevive; si ellas son eliminadas, el virus también desaparece.
Estas células inmunes, como señala el doctor Routy, tienen una escasa capacidad para dividirse, pero lo hacen en dos circunstancias muy precisas. "Después de una infección (o de recibir una vacuna) o por la estimulación de la interleuquina 7, una hormona que prolonga la vida de las células inmunes, y como consecuencia, permite que el virus se replique cuando la célula se divide".
Y como concluye Routy, estos dos mecanismos están relacionados tanto con la división celular como con la multiplicación del virus del VIH en su núcleo. "Nosotros podemos interferir en estos mecanismos y ya tenemos ensayos clínicos en marcha para multiplicar la reacción inmune ante las células infectadas en presencia de la terapia antirretroviral".
Sin embargo, pese al entusiasmo del especialista, éste reconoce que aún faltan años antes de que esta hipótesis pueda convertirse en una realidad para los pacientes con sida.
Cualquier avance es un aliciente.