
El Parlamento alemán ha aprobado una ley que limita la posibilidad de hacer pruebas y análisis genéticos a las personas en forma obligatoria, salvo si la persona así lo desee. La llamada ley sobre el diagnóstico genético, que busca principalmente frenar todo tipo de discriminación del ciudadano por su perfil genético, prohíbe y penaliza con multas de hasta 5.000 euros las pruebas de paternidad que se realicen sin el consentimiento de la persona afectada.
Y aunque dicha ley autoriza las pruebas genéticas a los fetos para descubrir posibles malformaciones o graves enfermedades en edad infantil, prohíbe ese tipo de exámenes cuando los padres sólo quieran conocer el sexo de su futuro bebé o sus posibles características físicas, como el color del pelo o los ojos.
Así mismo prohíbe los test genéticos a los fetos cuando se trata de descubrir en ellos si son propensos a contraer enfermedades graves de manifestación tardía, cuando se ha alcanzado la edad adulta.
Además, esta ley prohíbe a las empresas reclamar a sus posibles nuevos empleados que se sometan a un test de ese tipo para conocer su posible historial médico futuro. También las compañías de seguros tendrán vetada esa exigencia a sus nuevos clientes, aunque se permitirá excepcionalmente la solicitud de un examen genético cuando se trate de la contratación de elevados seguros de vida.
Tras meses de arduas negociaciones entre los partidos que forman la gran coalición de gobierno, la Unión -cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos bávaros (CSU)- y el Partido Socialdemócrata (SPD), esta ley fue finalmente aprobada.
Al respecto, Ulla Schmidt, ministra alemana de sanidad, subrayó que “la aprobación de la ley acaba con 10 años de debates y cierra un hueco legal sobre el tratamiento de datos genéticos. No se pueden permitir abusos a la hora de tratar con datos tan sensibles como los del perfil genético”, dijo la ministra. “La nueva ley garantiza la defensa de la personalidad e intimidad de los ciudadanos”, añadió la parlamentaria..