En este país, el sexto del mundo con mayor tasa de incidencia del VIH, uno de cada 10 adultos está infectado. El sida ha dejado huérfanos a un millón de menores de 15 años y 3.000 personas mueren por culpa de esta enfermedad cada semana.
Un reciente informe, difundido por la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), destaca en la gravedad de esta epidemia de sida, la cual ha reducido la esperanza de vida hasta los 34 años en el mejor de los casos.
Zimbabwe, desbordado por los problemas internos y acosado desde hace meses por una epidemia de cólera que ha cobrado la vida de 4000 personas, se enfrenta a esta terrible enfermedad con un sistema de salud colapsado. La situación hoy día es que quedan pocos médicos en Zimbabue y son muchos los pacientes que necesitan antirretrovirales.
"Ha habido un colapso devastador del sistema que no sólo afecta a los pacientes de cólera", manifiesta Manuel López Iglesias, coordinador general de MSF en el país. "Los hospitales públicos están rechazando a gente, los centros de salud se están quedando sin suministros ni equipamiento, hay una inmensa falta de personal y los pacientes no pueden permitirse el transporte para ir a buscar su medicación", añade Iglesias, a su vez que reconoce atravesar una “emergencia médica de enormes proporciones".
En la ciudad de Bulawayo (sur del país), se encuentran los amigos de Médicos Sin Fronteras para proveer los fármacos antisida al mayor número posible de personas. Este programa, lanzado en 2002, es el que recibe al mayor número de niños menores de 15 años.
Sin embargo, las pruebas para detectar el VIH en niños menores de 18 meses son complicadas y los pocos antirretrovirales que existen para ellos no están adaptados a las condiciones en las que vive la mayoría, es por esta razón que ellos siguen siendo los más débiles ante la epidemia.