
Ya han transcurrido diez meses desde que Zimbabue experimentará una de las peores epidemias de cólera de los últimos tiempos y afortunadamente ésta ha comenzado a dar signos de debilidad.
Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, el ritmo de nuevos casos de contagio y fallecimiento ha comenzado a decrecer: "La situación ha mejorado", aseguran fuentes de la Agencia de la ONU, que ha contabilizado 2.706 nuevos casos en la semana del 7 al 14 de marzo.
"Aunque la cifra aún es elevada, debe compararse con los 3.812 contagios que se registraron la semana anterior o los más de 8 mil censados en febrero”, manifiesta esta organización en su página web.
La tasa de mortalidad semanal ha pasado de un 6% en enero a un 2,3% en la segunda semana de marzo. Sin embargo, según los expertos de la OMS, una cifra considerada "aceptable" debería ser inferior al 1%.
"Pese a que el registro de infectados y su verificación siguen siendo un desafío en todo el país, la tendencia general de los últimos dos meses es de una disminución en el número de casos y de muertes", añade la organización.
Desafortunadamente, la OMS alerta de un aumento de los casos en la capital del país, Harare, y sus alrededores: "El riesgo de que la epidemia se reactive en esta zona del país es real", advierte la organización, que hace un llamado a la "vigilancia" e insiste en recordar la importancia de "reforzar las medidas de control que ya se han puesto en marcha".