
El cólera, una infección bacteriana tremendamente contagiosa que se propaga a través de las aguas contaminadas y provoca fuertes diarreas y vómitos que conducen a la deshidratación y por último a la muerte, ya ha cobrado la vida de 4011 zimbauenses. Desde el pasado mes de agosto se han contaminado más de 89.000 personas, aunque según refiere la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta epidemia podría comenzar a estabilizarse.
Un recuento previo (5 de marzo) hablaba de 3.975 muertos y 87.998 personas contaminadas; pero las cifras, lamentablemente, han ido en aumento. Hasta el momento, la epidemia ha acabado con la vida de 4.011 personas y ha infectado a otras 89.018, tal como detalla el último informe de la agencia de la ONU, fechada el 8 de marzo.
La semana pasada, un equipo de expertos enviado a Zimbabue bajo la protección de la OMS anunció que se habían aislado en el país hasta 30 cepas diferentes de la enfermedad. El informe de estos especialistas señalaba que "el medioambiente acuático estaba fuertemente contaminado", por lo que era necesaria una intervención en este sentido.