
Dos estudios nos revelan más beneficios si dejamos de fumar. Uno de los ellos, publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), presenta un nuevo modelo estadístico para predecir la mortalidad de hombres y mujeres entre 2004 y 2034. Gracias a esta herramienta, los autores concluyen que cuando se abandona el tabaco, el descenso en la tasa de mortalidad es más rápido de lo que se creía.
Así, teniendo en cuenta el ritmo con el que la sociedad está dejando de fumar, estiman que para 2034, los hombres entre 50 y 85 años tienen un 22,5% más posibilidades de vivir que lo que tenían en 2004. Un porcentaje que baja al 7,4% en el caso de las féminas, quienes son menos firmes al tomar la decisión de abandonar el cigarrillo.
La novedad del modelo reside en que tiene en cuenta los años que ha estado fumando el individuo cuando cumple los 40 en vez del número de cigarrillos que consume. "El tiempo que se lleva fumando, más que la intensidad del hábito, es una variable mucho más eficaz para predecir el riesgo de muerte por cáncer de pulmón que tienen los fumadores", explica coordinador del estudio, Samuel Preston, de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos.
El otro estudio, publicado en la revista ‘Pediatrics’, identifica un nuevo riesgo del tabaco que afecta a los no fumadores. Se trata del 'humo de tercera mano', término que han ideado unos médicos del Hospital Infantil MassGeneral de Boston para hacer referencia a las partículas dañinas que permanecen en la ropa y las alfombras y que son perjudiciales, sobre todo, para los niños.
Los padres que fuman suelen abrir las ventanas o calmar su necesidad de nicotina en habitaciones donde no estén sus hijos, para evitar los efectos nocivos del humo ambiental, también llamado 'humo de segunda mano'. Sin embargo, no son conscientes de que en los cojines, las alfombras, la ropa e, incluso, el pelo quedan residuos de los cigarros, que incluyen metales pesados, partículas carcinógenas y otros materiales dañinos.