En un documento largamente esperado sobre bioética, llamado 'Dignitas Personae' (la dignidad de la persona) el Vaticano ha condenado la fertilización artificial, la investigación con células madre, la clonación de seres humanos y los medicamentos que inhiben la anidación del embrión.
El texto, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y presentado hoy por su secretario, el jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer, actualiza el anterior sobre este tema, 'Donunm vitae', que data de 1987. El informe, de 32 páginas, expresa que "la vida humana merece respeto desde las primeras etapas de su existencia y que nunca puede ser reducida a un mero grupo de células", en referencia a la investigación con células madre. "El embrión humano tiene, por lo tanto, desde el comienzo mismo, la dignidad propia de una persona", explica el texto escrito por la Congregación de la Doctrina de la Fe y aprobado por el Papa Benedicto XVI.
Por eso critican las técnicas de fertilización 'in vitro' y afirman que "la mayoría de las formas de fertilización deberían ser excluidas porque sustituyen el acto conyugal, que es la única forma responsable para la procreación". Entre otras cosas, el Vaticano se muestra contrario a la fecundación 'in vitro', al considerar que el número de embriones eliminados es altísimo, así como contra la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) o la congelación de embriones, al estimar que su conservación los expone a graves riesgos de muerte y los hace susceptibles de manipulación.
"Hay algunos dicen que la enseñanza moral de la Iglesia contiene demasiadas prohibiciones. En realidad, su enseñanza está basada en el reconocimiento y la promoción de todos los regalos que el Creador ha conferido al hombre; como la vida, la libertad y el amor", apunta.
Asimismo manifiesta que la Iglesia reconoce el deseo legítimo de un hijo y el sufrimiento de aquellos matrimonios que no los pueden tener, pero precisa que ese deseo no justifica la producción de embriones, así como el rechazo a tener un hijo no justifica el abandono o el aborto.
El Vaticano señala que hay que alentar, promover y facilitar las adopciones de huérfanos y estimular las investigaciones para la prevención de la esterilidad.