Sufrir un terrible accidente y llegar a la sala de emergencias con el rostro completamente desfigurado, pensado en que tal vez nunca volverán a ver en el espejo a la persona que eran antes del incidente, lleva a los especialistas comprometerse en planificar adecuadamente un proceso exitoso de reconstrucción ósea.
“Llega gente que parece salida de un cuadro de Picasso”, manifiesta, en un sentido estrictamente gráfico, el doctor César Colmenero, cirujano maxilofacial y otorrino y uno de los expertos más relevantes en la integración de la implantologÃa en el tratamiento de las secuelas de traumatismos faciales. “En no pocas ocasiones, las secuelas fÃsicas y estéticas de un traumatismo facial –en su inmensa mayorÃa fruto de accidentes de tráfico– convergen. Desde este punto de vista, el tratamiento de los traumatismos faciales ha de enfocarse desde una perspectiva integral que no se limite a la recuperación funcional, sino también a la reconstrucción de la estética facial”.
“En ocasiones son necesarias 3 ó 4 intervenciones, de 4 ó 5 horas de duración cada una. Los porcentajes de éxito son muy elevados, cercanos al cien por cien, salvo que se haya detectado una pérdida de tejidos insustituibles, lo que dejarÃa secuelas irreversibles”. Más allá de este contratiempo, “la técnica de la reconstrucción afronta la recuperación mediante el corte de los huesos afectados y los injertos pertinentes, en la mayorÃa de los casos con injertos extraÃdos de la cabeza”.
A su vez, Colmenero, subraya que “la cirugÃa reconstructiva del esqueleto facial requiere de la participación de un equipo multidisciplinario integrado por cirujanos plásticos y ortodoncistas”. Por encima de los adelantos tecnológicos como la planificación tridimensional de la reconstrucción, el especialista mantiene que “el éxito de la reconstrucción requiere que los expertos posean experiencia en técnicas de cirugÃa esquelética craneomaxilofacial, que comprenden procedimientos orbitarios, del cráneo, y entendimiento profundo de la intrincada anatomÃa del rostro, ya que sólo con estas bases es posible encontrar vÃas de acceso seguras sin afectar la integridad de las estructuras”.
Las estrategias indicadas hoy en dÃa para el abordaje de un politraumatismo facial han evolucionado, sobre todo en la forma de pensar de los especialistas. Se trata de reconstruir el rostro de la manera más fidedigna posible; que se asemeje lo máximo posible al que tenÃa el paciente antes del traumatismo.
Por lo general la recuperación de la persona intervenida, se da en función del grado de las lesiones que presente. Pasará dos años, antes de ver la configuración definitiva del nuevo rostro.