Gracias a los adelantos tecnológicos y quirúrgicos, los bebés pueden ser diagnosticados y tratados desde el alumbramiento o incluso, de forma excepcional, dentro del útero.
Los avances en cirugía, tecnología, medicamentos, son los principales responsables, en horabuena, de la drástica caída de la tasa de mortalidad en estos niños. Si en la década de los 70 fallecía un 20% de los pequeños, actualmente esa cifra se sitúa en el 5%. Es así que uno de los progresos más destacados tiene que ver con el diagnóstico fetal.
Una mujer que tiene 16 semanas de gestación, puede conocer si su bebé padece de una cardiopatía y dependiendo de su complicación, los padres pueden decidir si desean interrumpir el embarazo o no. Esta identificación precoz también ayuda a los cardiólogos a saber a qué atenerse para asegurar la adecuada supervivencia cuando nazca.
Por otro lado, estos adelantos médicos también permiten intervenir quirúrgicamente sobre los fetos con daños cardiacos. "Es algo en el que los cardiólogos pediátricos estamos completamente comprometidos. Yo mismo tengo experiencia en el intervencionismo fetal. Es muy difícil pero es algo soñado, ya que podríamos evitar que los problemas se alargaran y se compliquen", ha declarado Federico Gutiérrez-Larraya, jefe de servicio de Cardiología Pediátrica del hospital de la Paz (Madrid).