Un grupo de investigadores alemanes ha descubierto que, al contrario de lo que se pensaba hasta ahora, las neuronas de un cerebro afectado por Alzheimer tienen más actividad de lo normal en los alrededores de las placas que caracterizan a esta enfermedad.
Jesús Ávila, profesor del Centro de BiologÃa Molecular dependiente del Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas, explica que el Alzheimer está considerado como una enfermedad que afecta negativamente la comunicación entre neuronas. Sin embargo, el nuevo trabajo que publica la revista ‘Science’, señala que esto no es asà en todas las neuronas cerebrales.
Curiosamente, los cientÃficos observaron un aumento de la actividad en las neuronas que rodean a los depósitos de placa amiloide tÃpicos del Alzheimer. Lo esperado, como explica Laura Molina, otra investigadora española del Servicio NeurologÃa del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, serÃa un descenso de esta actividad, "ya que se supone que las neuronas se mueren o funcionan menos" que en un cerebro sano. Pero en lugar de eso, lo que el equipo de Marc Aurel Busche observó en los animales (roedores) fue una redistribución de la sinapsis, es decir, de la actividad de las neuronas en torno a las zonas dañadas por el Alzheimer.
Javier de Felipe, del Instituto Cajal, reconoce la importancia del hallazgo, aunque se muestra cauto sobre la extrapolación de estos hallazgos a la práctica clÃnica.
Para comprobarlo, utilizaron una novedosa técnica que permite observar en tiempo real el cerebro de los animales anestesiados, después de limarles progresivamente el hueso craneal. No tienen una prueba directa de este aumento de actividad neuronal, explica Ávila, sino una de sus consecuencias: el aumento del nivel de calcio intracelular.
Los investigadores alemanes también observaron el efecto de esta hiperactividad en el comportamiento de los ratones y sus dificultades de aprendizaje; aunque como ellos mismos reconocen, es difÃcil distinguir hasta qué punto estos sÃntomas de demencia se debÃan a las propias placas seniles o al cambio de patrón de actividad de las neuronas.
Como explica Ávila, es pronto para apuntar en qué medida este fenómeno se da también en el cerebro de pacientes con Alzheimer. Aunque los autores sugieren una pista: una de las consecuencias que tiene la actividad sináptica desordenada es el incremento del riesgo de desencadenar ataques epilépticos; un problema frecuente en los pacientes con Alzheimer. "Esta observación podrÃa explicar este fenómeno", señala Ávila. Además, añade, no existen aún técnicas suficientemente fiables para observar este mismo fenómeno en el cerebro humano.
El equipo de Busche no descarta que su modelo de ratón pueda servir para obtener ideas útiles en el desarrollo de nuevos tratamientos contra la enfermedad en el futuro. Hasta ahora, los fármacos disponibles sólo sirven para paliar los sÃntomas del Alzheimer, pero los investigadores buscan con empeño algún tratamiento que sirva para prevenir su formación o, llegado el caso, revertir su desarrollo.