El infarto cerebral o ictus se produce cuando una arteria del cerebro se obstruye o se rompe y deja de suministrar riego sanguÃneo a las células del cerebro. Éstas dejan de recibir oxÃgeno y acaban muriendo.
Es muy importante detectar con anticipación los sÃntomas del infarto cerebral para poner remedio antes de sufrir uno. El adormecimiento en diferentes partes de la cara como los labios, los ojos (que en algunos casos se quedan torcidos) o en las extremidades puede ser un sÃntoma.
El dolor de cabeza, los mareos o la pérdida de conciencia pueden ser sÃntomas, al igual que tener problemas para ver o mantener una conversación. Es importante realizar análisis de sangre periódicamente sobre todo si tenemos antecedentes familiares, o si tenemos una edad crÃtica para sufrir infarto cerebral que se sitúa entorno a los 50 años. En el caso de las mujeres el riesgo aumenta con la menopausia. Un test de colesterol y los triglicéridos en sangre, te ayuda a conocer si eres propenso a sufrir este tipo de shock.
Por otro lado, es importante controlar la presión arterial, pues una tensión alta es un sÃntoma de una mala circulación sanguÃnea que puede desembocar en un infarto cerebral. Mantener una alimentación adecuada es fundamental. Debe ser equilibrada, baja en sal y sobre todo debemos evitar las grasas saturadas que son las principales causantes del colesterol y los triglicéridos.