Un estudio reciente sobre
los efectos de la música en la conducta de los bebedores en un bar ha revelado que la música a alto volumen conlleva a beber más en menos tiempo.
Los resultados de esta investigación serán publicados en la edición de octubre de la revista “
Alcoholism: Clinical & Experimental Research” (Alcoholismo: Investigación Clínica y Experimental), una publicación mensual que informa sobre los últimos estudios clínicos y conclusiones en alcoholismo y síndromes inducidos por el alcohol.
“Una investigación previa había demostrado que la música rápida puede provocar el comportamiento de beber más rápido, y que un ambiente con música a diferencia de uno sin música, puede causar que una persona permanezca más tiempo en un bar”, señala Nicolas Guéguen, un profesor en ciencias del comportamiento en la Université de Bretagne-Sud en Francia, y responsable del estudio. "Esta es la primera vez que un experimento, en un contexto real, encuentra los efectos de la música fuerte en el consumo de alcohol".
Los investigadores visitaron discretamente dos bares, durante tres sábados por la tarde, en una ciudad de tamaño mediano situada en el oeste de Francia. Los sujetos del estudio, 40 varones de entre 18 a 25 años de edad, desconocían que eran observados; sólo los que ordenaron un vaso de cerveza de barril (25 cl. o 8 oz.) fueron incluidos. Con el permiso de los propietarios del bar, los observadores manipularían al azar los niveles de sonido (72 dB, considerado normal, o 88 dB, considerado alto) de la música en el bar (hasta 40 canciones) antes de escoger a un participante. Después de que el participante observado dejaba la barra, los niveles de sonido eran seleccionados nuevamente al azar y un nuevo participante era escogido.
Los resultados mostraron que los altos niveles de sonido conducían a un incremento en la ingesta de bebidas, dentro de una cantidad menor de tiempo.
Guéguen y sus colegas tienen dos hipótesis que pueden explicar este comportamiento. "La primera, de acuerdo con una investigación anterior en la música, comida y bebida, los niveles altos de sonido pueden haber causado mayor excitación, lo que conduce a los sujetos a beber más rápido y ordenar más bebidas", dijo el profesor Guéguen. Y la segunda hipótesis, "La música fuerte puede haber tenido un efecto negativo en la interacción social en el bar, así que los sujetos bebieron más porque hablaron menos".
En todo el mundo, miles de personas mueren al año debido al consumo crónico de alcohol, y éste viene asociado además con la mayoría de accidentes de tráfico fatales. De los resultados de esta investigación podemos concluir que las autoridades debieran establecer normas y mecanismos para moderar los niveles de ruido en los bares y, al mismo tiempo, concientizar a la población sobre los efectos que tiene escuchar música, a mayor volumen, en sus hábitos de consumo de alcohol.