El deseo de probar experiencias desconocidas forma parte del comportamiento natural del ser humano y de otras especies animales.
La región del cerebro que se activa cuando alguien decide apostar por lo desconocido es el estriato ventral, un área clave en el mecanismo cerebral encargado de procesar las recompensas y premios.
Un grupo de investigadores británicos acaba de demostrar esta teorÃa mediante resonancia magnética de flujos, una técnica capaz de observar qué regiones del cerebro están más activas en cada momento.
"Nuestro experimento no tiene ninguna aplicación clÃnica directa", explica a elmundo.es Bianca Wittmann, investigadora principal del estudio. “Sin embargo, nos ayudará a comprender mejor el sistema de toma de decisiones y recompensa, que puede estar afectado en varios trastornos mentales", continua Wittmann.
El experimento, llevado a cabo por Wittmann en el Centro de Neuroimagen del Wellcome Trust de Londres, contó con la participación de 15 voluntarios sanos de unos 25 años. Cada uno de ellos tenÃa que elegir, varias veces, una imagen entre cuatro postales que les iban siendo mostradas sucesivamente, y con las que se habÃan familiarizado previamente.
Cada fotografÃa llevaba asociada una cierta probabilidad de tener 'premio', de manera que los jóvenes 'apostaban' cada vez por aquella en la que creÃan que se encontraba la recompensa. Sin embargo, cuando les mostraban una imagen desconocida entre las cuatro, los participantes se lanzaban por la novedad, desechando las postales ya familiares.
Cuando optaban por aquello con lo que no estaban familiarizados, la resonancia mostró una activación del estriato ventral, una de las regiones de nuestra anatomÃa que compartimos con otras especies animales.
El estudio, como describen los autores, podrÃa explicar por qué el ser humano se arriesga en sus decisiones inmediatas, algo que puede suponer una ventaja evolutiva a largo plazo.
"El cerebro asigna una especie de 'bonus' a las opciones que percibe como novedosas, de manera que tendemos a explorarlas preferentemente. En un mundo en el que estamos rodeados de incertidumbres, ¿cómo elegir correctamente? Para nuestro cerebro serÃa imposible explorar todas las posibilidades que tiene a su alcance. Nuestro estudio sugiere que lo nuevo funciona como una especie de 'atajo' en nuestro cerebro, que calcula la dosis de incertidumbre y nos anima a elegirlo. Incluso aunque ello nos convierta en vÃctimas fáciles del marketing”, concluye la experta.