
La Consejería Andaluza de Sanidad, ha iniciado los tramites para hacer realidad la 'Ley reguladora de la dignidad de las personas ante la muerte'. Esta norma permitiría que un paciente en situación terminal tengo el derecho y la libre voluntad de rechazar el soporte vital avanzado o cualquier tipo de tratamiento que pueda prolongar su vida – una existencia que conlleva mucho sufrimiento tanto para el enfermo como para sus seres queridos. Esta ley, también regularía la llamada sedación paliativa.
Maria Jesús Montero, consejera del ramo, confía en que el texto esté aprobado el próximo año, ya que su intención es entregar al Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía el borrador de la nueva ley durante el próximo mes de octubre.
El objetivo principal de esta iniciativa, como es "reducir al máximo la variabilidad de interpretaciones" que se puede producir en este tipo de prácticas que ya se realizan de manera cotidiana en los hospitales. Montero sostuvo que la comunidad autónoma tiene competencias para regular todos los aspectos relativos al proceso de atención para una muerte digna, a excepción "lógicamente" de los dos preceptos que el Código Penal tipifica como delitos: la eutanasia activa y el suicidio asistido.
En tal sentido, la consejera anunció que una de las propuestas del comité de ética es recomendar a la Real Academia de la Lengua, modificar el término eutanasia en sus diccionarios para que quede claro que se trata de una acción, "dirigida a causar la muerte de forma directa a petición de los pacientes". La actual definición habla de 'acción u omisión que, para evitar sufrimientos a pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él' .
"El derecho a la dignidad ante la muerte no implica recibir todo tipo de atención y tecnología para mantener la vida biológica", refirió Montero para finalizar.